sábado, 12 de noviembre de 2011

Un hincha acostumbrado a sufrir



Con ocho años de edad consideraba al fútbol peruano aburrido, en si no me gustaba mucho el fútbol. Pues desde chico nació mi amor por otro deporte, el tenis. Pero al tener en casa a un padre y a un abuelo amantes del fútbol, era inevitable que no surgiera un interés por este deporte.

Recuerdo que era un sábado por la mañana, me levante y mis padres habían salido. Entonces me puse a ver televisión, no había nada que ver en los canales, pero como aún era muy temprano tampoco quería salir a la calle. Fue entonces que pase por el canal 30 (Fox Sports), y bueno si bien no me gustaba el fútbol al menos me distraía.

Empecé a ver un partido alrededor del segundo tiempo, según lo que decían en los comentaristas, se trataba de una final entre equipos ingleses. Los de camiseta blanca y short guinda (Arsenal FC) vencían por 1 a 0 a los de camiseta roja y short blanco (Manhcester United); y escuche al comentarista referirse al Manchester diciendo, “El Arsenal no puede confiarse por tener un hombre más, ya que los diablos rojos son el campeón acostumbrado a sufrir”.

El reloj marca alrededor de los 60 minutos, aún quedaba tiempo y si bien los blancos dominaban, decidí apoyar a los rojos creyendo en las palabras del comentarista. No se equivocó. Cuando parecía que llegaba el segundo para el Arsenal, en un contragolpe letal un jugador zurdo y delgado (Ryan Giggs) remató desde lejos y puso el empate para el United a falta de 5 minutos para el final.

Llegó mi padre a la casa, entró a su cuarto y cuando iba a cambiar de canal, le dije - déjalo ahí, se quedo estupefacto me dijo “estás viendo ese partido”, a lo cual solo asentí con la cabeza. Se sentó a mi lado me dijo “quien quieres que gane” – los rojos le dije. Ya era tiempo extra y el narrador decía “parece que nos vamos a los penales”.

Un tiro de esquina para el Arsenal, despeje de Rio Ferdinand, tomado por Paul Scholes, lanzada al área del rival y definida en primera por ‘el asesino con cara de niño’ Ole Gunnar Solskjaer, sellaron el triunfo para el campeón acostumbrado a sufrir y a la vez mi primer grito de gol viendo un partido de fútbol.

Fue en definitiva esas ganas de no darse por vencido y de voltearpartidos sobre el final lo que me hicieron hincha de los diablos rojos, semanas después lograrían algo más espectacular todavía, voltear el partido al Bayern Munich en la final de la Champions League en 1999 en los 3 minutos de descuento.

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